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08/AGO – EL DUENDE DE MIGUEL POVEDA TRIUNFA EN OJÉN Más de 1.500 personas vibraron con la intensa interpretación del catalán / La organización colgó el cartel de “no hay entradas” en un patio abarrotado por completo / Ojén recupera el esplendor del Festival Castillo del Cante gracias a una noche para el recuerdo
(Para ver más fotografías, pinchar sobre la imagen) Silencio sepulcral. Miguel Poveda y su cuadro flamenco se encuentran en el escenario. Silencio de perfume de romero, tomillo y matranto. Una voz rompe el aire ante una concurrencia embelesada por la magia del flamenco intenso y de corazón. Silencios de duende y de respeto, de emociones intensas. Sensaciones todas estas las que se pudieron ver y sentir ayer en el 36º Festival Castillo del Cante de Ojén con un Miguel Poveda en estado de gracia que hizo vivir al numerosísimo público asistente una noche para el recuerdo. Todo enmarcado en una escenografía que recreaba hasta el detalle un florido patio andaluz. Desde la organización del festival se mostraron satisfechos y orgullosos por dar al Festival del Castillo del Cante de Ojén el esplendor y lustre que avala su trayectoria de treinta y seis años de existencia. La respuesta del público ante el excepcional cartel que combinaba veteranía y juventud no se hizo esperar. Más de 1.500 personas abarrotaron el patio del CEIP Los Llanos de Ojén colgando el cartel de “no hay entradas” mucho antes del horario previsto para la apertura de puerta en una velada intensa que abrió la sorpresa, Jesús Corbacho, y a la que siguieron la veteranía de El Pibri de Álora y La Cañeta de Málaga. Esta última, con 78 años, puso al público en pie en diversas ocasiones gracias al talento fraguado tras años de actuaciones en las brasas del flamenco. La noche cobraba intensidad y el público se fue calentando entre palmas y vítores. Llegó la hora del maestro Poveda. Enhiesto, con una chaqueta negra y camisa blanca sube al escenario entre aplausos. Toma asiento. Se hace el silencio. Se arranca la sola voz y desde ese instante el cantaor catalán deja que hable su duende. Tras este primer momento se abrieron las puertas a una selección de temas que navegaron con honda intensidad por tantos palos como emociones. El público, arrebolado, no cabía en sí de gozo, por saberse privilegiado ante tamaño espectáculo. Por Mairena y por Marchena, tangos, alegrías y soleás, Poveda disfrutó haciendo disfrutar al público. Ante la petición de otra, otra, otra, el cantaor se descolgó con una querencia al público en forma de copla que llevó a su terreno, poniendo la rúbrica a una actuación memorable.Tras el descanso apareció la espigada figura de Sergio Aranda, que promete ser una de las nuevas figuras del baile, dada su juventud y su osadía al enfrentar al público con un repertorio de taconeo de alta intensidad. La granadina Marina Heredia, espectacular en planta, mostró su rostro más contenido, haciendo que los asistentes disfrutaran con la hondura de una voz de timbre perfecto. Para cerrar la noche, Guillermo Cano, otra de las figuras incipientes del flamenco, un joven que está rompiendo moldes y que hizo permanecer en sus asientos al público hasta bien entrada la madrugada. |